En busca del tiempo perdido

Pasamos en el trabajo un tercio de nuestra vida. Eso sin contar el tiempo que tardamos en ir y volver desde nuestra casa, los descansos para la comida, alguna hora extra que hay que echar de vez en cuando… Si tenemos en cuenta que, además, debemos dormir 7 u 8 horas diarias, no nos quedan muchas horas más para disfrutar de la vida aunque, eso sí, antes debemos ocuparnos de nuestras obligaciones: casa, comida, niños…

¿A vosotras tampoco os queda tiempo a final del día? No estáis solas. En más de una ocasión he vivido tan inmersa en mis responsabilidades que me he dejado, a mí misma, completamente relegada. Hasta que dije: ¡basta! Y empecé a reservar un poquito de tiempo cada día solo para mí. No es nada fácil dejar un deber de lado para dedicarte a tareas que parecen menos importantes e incluso frívolas como, qué se yo, ponerte una mascarilla o pintarte las uñas. Pero es que hay que hacerlo, es necesario.

De cualquiera de las maneras, si hoy se me apareciese el genio de la lámpara, antes de pedirle cualquier otra cosa material, estoy segura de que le pediría que mis días contasen con dos o tres horas más para dedicarlas a lo que yo quisiera. ¿Y qué haría con mi botín de tiempo suplementario? Pues lo dedicaría a todas esas cosas que me encanta hacer y que no hago, precisamente, por no encontrar tiempo para dedicarles:

Leer, de todo: novelas históricas y de aventuras, ensayos, poesía, revistas… Y también escribiría más.

– Los trabajos manuales: sin ser especialmente manitas, toda labor que deba realizar con las manos (como, por ejemplo, coser) me resulta extremadamente relajante y satisfactoria.

El deporte. No veo el momento de volverme a calzar las deportivas y de salir ahí fuera a quemar energía. Me gustaría volver a correr, nadar, aprender a hacer escalada…

Ver más a los amigos. No me canso de repetirlo: el tiempo con ellos es oro.

Aprender cosas nuevas. Como soy curiosa por naturaleza, siento atracción por casi todo: me encantaría conocer nuevas técnicas de fotografía, aprender a dibujar, a diseñar mis propias prendas de ropa, estudiaría otra carrera…

Voluntariado. Cuando era más joven estaba implicada activamente en varios proyectos solidarios y es algo que realmente echo de menos.

Y vosotras, si tuvieseis también un par de horas más cada día para dedicarlas a lo que queráis, ¿qué haríais con ellas? ¡Contadme!

 

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