Ideas sencillísimas para disfrazarse en carnaval

¿Os gusta disfrazaros en carnaval? En nuestra casa, como en todos los hogares con niños, el carnaval es una fiesta ineludible. A mis hijos les encanta disfrazarse y, os lo confieso, tienen a quién parecerse. Pocas cosas más divertidas que convertirse en otra persona (o animal, ¡o cosa!) durante unas horas, con el incentivo añadido de que la diversión comienza cuando se empieza a preparar el disfraz.

Para jugar a ser otro tampoco hace falta un traje muy elaborado. Con cuatro cosas, un poco de tiempo y una buena dosis de creatividad nos podemos transformar prácticamente en lo que queramos. ¿Necesitáis ideas? Aquí tenéis unas cuantas:

– Iconos populares. Hay artistas y personajes tan arraigados en el imaginario colectivo que sólo hacen falta unos detalles para que todo el mundo los reconozca. Si os digo que necesitáis un little black dress, unos tacones a juego (o unas bailarinas de niña), un buen collar de perlas al cuello y un moño alto seguro que ya sabéis que os estoy proponiendo transformaros en una glamurosa Audrey Hepburn. Pensad lo poco que hace falta para hacer lo propio con David Bowie, Miércoles de la familia Adams, Indiana Jones, etc.

– Viaja a tu década favorita. Gracias a que la moda y las tendencias miran una y otra vez a décadas pasadas estoy segura que en el armario de cualquiera de nosotras hay prendas suficientes para adoptar un total look de los 50, 60, 70… Puedes convertirte en una chica pin up con un pañuelo rojo a la cabeza, una falda voluminosa y unos zapatos vintage o en una despreocupada hippie con una camisa de flores, unos pantalones de campana y unas buenas plataformas de tacón ancho.

Personaje de cuento. Los cuentos están plagados de personajes mágicos: príncipes y princesa, hadas y duendes, brujas y ogros y animales que hablan. Y puedes convertirte en cualquiera de ellos en 10 minutos con pintura facial y unas cartulinas.

– Los niños, de mayores y los mayores… ¡de niños! ¿Qué tal un intercambio generacional? Si ya de por sí a los peques les encanta jugar a ser adultos, disfrazarse de mayores (por ejemplo, eligiendo su profesión favorita) les chifla. Para los mayores, disfrazarse de niño pequeño es sencillo y efectivo.

– Fantasma. Es el disfraz más fácil de todos los tiempos pero os digo por experiencia que es divertidísimo prepararlo. Sólo necesitas una sábana blanca, unas tijeras y un rotulador (para que tu fantasma tenga una cara simpática). Os recomiendo que os pintéis la cara de blanco para no perder el aura fantasmal si en algún momento necesitáis retirar la sábana de la cabeza.

Espero que todas estas ideas os hayan convencido de que no tener disfraz no es excusa para no disfrazarse. ¡Disfrutad del carnaval!

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