La importancia de los detalles

Si le preguntáis a cualquier persona que me conozca por algún adjetivo que me defina, probablemente uno de los primeros que venga a su mente sería el de detallista y es que para mí, las pequeñas cosas son las que verdaderamente marcan la diferencia: una mesa perfectamente decorada antes de un acontecimiento especial, un regalo perfecto para agradecer un gesto generoso, una carta inesperada… Soy una de esas a las que no se le escapa ninguna fecha importante y dedico tiempo a planificar encuentros y celebraciones.

Creo que el gusto por los pequeños detalles tiene que ver con la capacidad de observar el mundo prestando atención, de fijarse en todo, incluso en lo más mínimo. También con mantener la expectación ante cualquier acontecimiento bonito, por pequeño que sea. Y es que planear unas vacaciones, una fiesta o un fin de semana en familia es parte de la diversión, ¿no os parece?

Precisamente estos días estoy especialmente ilusionada por un reencuentro especial que tengo previsto para este fin de semana. Todo el grupo de amigas de la facultad hemos conseguido cuadrar las agendas y quedar para cenar. Aunque la mayoría vivimos en la misma ciudad, lo cierto es que no nos vemos tan a menudo como nos gustaría, pero nos entendemos tan bien y tenemos una conexión tan especial que cuando nos juntamos es como si no hubiese pasado el tiempo.

Así que aquí estoy, revolviendo el armario pensando en nuestra night out de chicas con el mismo entusiasmo con el que lo hacía cuando todavía estudiábamos la carrera… ¿Vestido o pantalón? ¿Llevaré mi clutch étnico o mi cartera de piel? ¿Pelo suelto o recogido? ¿Qué pendientes me pongo? ¿Cómo me maquillaré? Ya veis, estoy entusiasmada. Sea como sea, estoy segura de que va a ser una noche única y que lo pasaremos en grande. ¡Ya os contaré!

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