Mi cuidado de los pies en verano

Llega el buen tiempo, momento de lucir pies sanos, hidratados y libres de rozaduras para nosotras, y poner especial atención también en los de nuestros hijos, ¿cómo conseguirlo? Estos son mis consejos y trucos para lucir unos pies sanos.

  • Cuidado con andar descalzos en piscinas y duchas comunes para evitar la aparición de contagios de hongos y papilomas, especialmente en los niños. A esas edades, su epidermis es tan fina que son más propensos a la infección. Procurad que usen siempre chanclas en la piscina y duchas.
  • Utilizar un calzado ligero, flexible, cómodo, transpirable, donde el pie vaya seguro, pero que quede algo holgado en su interior. Esta es la única forma de evitar rozaduras y sobre todo las molestas y dolorosas ampollas. En cualquier caso, yo voy siempre provista de tiritas especiales para todo tipo de rozaduras, son especialmente útiles cuando estreno calzado nuevo y una vez más, para los niños.
  • Los beneficios de la playa: La arena proporciona un masaje en las plantas de los pies que ayuda a favorecer la circulación, a modelar la planta del pie y a suavizar las durezas. Me encanta pasear por la orilla y esa sensación de hundir los pies en la arena mojada…
  • Las uñas bonitas son reflejo de unos pies sanos. Yo remojo mis pies en agua templada y sal 15 minutos para poder arreglarme las uñas antes de pintarlas de colores vivos. No suelo atreverme con azules y verdes en otro momento del año, pero en verano me encantan, ¿os pasa lo mismo?
  • Para los talones agrietados no hay nada mejor que la vaselina de toda la vida. Yo aplico un poco todas las noches masajeando los talones y una vez por semana, antes de dormir, me aplico una capa de vaselina y duermo con unos calcetines de algodón. A la mañana siguiente, mis pies están tan suaves como los de un niño. Eso sí, este truquillo no es apto para noches muy calurosas 😉
  • Y lo más importante, adapto cada zapato a cada actividad. Por ejemplo, para dar un paseo evito tacones o sandalias incómodas y uso un calzado cómodo donde el pie vaya seguro. Para ir a la piscina no uso un calzado cerrado que retenga la humedad. Y para los niños igual. En definitiva, se trata de ser coherentes con cada momento y nuestros pies lo agradecerán.

¿Se os ocurre algún truco más? ¡Soy todo oídos!

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