Un rayo de sol, ¡y a caminar!

Algunas de mis amigas me cuentan que con el cambio de estación se notan notan un poco más cansadas y alicaídas. Supongo que son víctimas de la llamada astenia primaveral. Pues bien, a mí me pasa todo lo contrario. ¡La primavera me pone las pilas! Notar cómo las temperaturas cada vez son más suaves y los días más largos y luminosos, cómo cada vez nos vestimos con ropa más alegre, ver cómo empiezan a florecer mis plantas… No sé qué tienen esos primeros rayos de sol de la temporada que nos dan una energía extra. A lo mejor es cosa mía, pero a mí me da la sensación de que en los primeros días de primavera la gente está más sonriente por las calle, más bromista en la oficina y hasta los niños están más alborotados y cariñosos que lo habitual.

Pero si algo me ilusiona especialmente es ver lo bien que le sienta a la naturaleza, cómo reviven los árboles y el verde intenso que toman los paisajes. Ya hace un par de semanas que en casa estamos bien atentos a la predicción meteorológica porque hemos decidido que el primer sábado o domingo que amanezca con cielos despejados nos vamos a escapar de la ciudad y a disfrutar de una jornada entera en el campo. No veo el momento de levantarme temprano, preparar un buen picnic y enfundarme unos vaqueros y unas zapatillas bien cómodas (tengo pendiente estrenar estas o estas de la colección Sneakers Revolution de Merkal) y lanzarnos a la montaña a caminar.

Todavía no hemos decidido destino (ya sabéis que nos gusta improvisar) pero me gustaría visitar algún pueblito pequeño de la sierra que podamos explorar, desde allí hacer una ruta de senderismo sencilla y accesible para los pequeños, y después, darnos un pequeño homenaje gastronómico para reponer fuerzas. ¡Todas las ideas son bienvenidas!

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