Sandalias Ugly, de todo menos feas

Llegaron hace un par de temporadas y sembraron el desconcierto: unas sandalias planas, de suela ancha y gruesa que recordaban a los zapatos ortopédicos se presentaban sin paños calientes como sandalias ‘ugly’, es decir, feas, con la desfachatez de quererse convertirse en tendencia. Llevarlas al principio era todo un atrevimiento, una extravagancia, un acto de subversión, mientras muchas de nosotras las mirábamos horrorizadas, pensando: ¡yo nunca llevaré unas sandalias tan feas!

Y el resto de la historia ya lo conocéis porque el uso de las sandalias llamadas ‘ugly’ se han generalizado tanto que no sólo no le llaman la atención a nadie, sino que casi todas (¡y todos!) ya contamos con uno o varios pares de este estilo es nuestro zapatero. ¿Cómo han conseguido unas sandalias que parecían  destinadas a ser una moda temporal y con pocos visos de éxito a convertirse en una tendencia claramente consagrada?

Para empezar, porque no es que sean cómodas, es que son comodísimas. La suela ergonómica se traduce en una pisada natural y en un grado de confort superior a los pies a prueba de caminatas, conciertos y lo que les eches. Además, se han revelado como uno de los calzados más versátiles del mercado, ya que funcionan con pitillos y shorts, con vestidos de playa o camiseros, con minis o con faldas de tubo… ¡Con todo!

Y, por último, no sé si compartís mi opinión pero, bien porque nos hemos acostumbrado a verlas o porque los diseños se han modernizado y sofisticado, a mí me parece que de feas, ya solo tienen el nombre. Para muestra, la colección Bio Glam de Merkal, sandalias con pisos blancos, brillos y acabados metalizados que dan un toque de glamour a cualquier look veraniego.

¿Habéis sucumbido ya a esta tendencia? ¡Contadme!

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