¿Truco o trato? Prepara tu propia calabaza iluminada para Halloween

¡La noche de Halloween está a la vuelta de la esquina! Ya, ya sé: es una fiesta importada, comercial y artificial pero no me podréis negar que es divertidísima. Además, con sólo ver hasta qué punto los niños la disfrutan, sin duda, ¡yo también me apunto a celebrarla!

 

¿Sabéis por qué se asocia Halloween con las calabazas? Pues por una antigua leyenda irlandesa: al parecer, un hombre llamado Jack no logró entrar ni en el cielo ni en el infierno tras su muerte y se vio condenado a vagar por el reino de los vivos… Para iluminar su camino, Jack ideo un candil casero con un carbón encendido que introdujo en un nabo ahuecado: así, lo protegía del viento. Cuando los irlandeses llegaron a América, descubrieron que las calabazas eran mucho más fáciles de ahuecar que los nabos así que comenzaron utilizarlas para perpetuar esta tradición. ¿Os lo imaginabais?

 

En casa, realizar todos juntos calabazas decorativas para Halloween es también una tradición: probamos un año, repetimos al siguiente… ¡y no hemos parado! Me atrevo a afirmar que hemos ido perfeccionado la técnica poco a poco. ¿Os parece fácil? ¡Pues os aseguro que tiene su truco! Si os animáis a dar forma a vuestra propia calabaza, os dejo unos consejos:

 

  1. Elegid la calabaza perfecta. Estos días podréis encontrar calabazas en casi cualquier supermercado así que no os será difícil haceros con la vuestra. Escoged una bonita, con la piel uniforme y que se sostenga sobre su base de forma estable. Si es la primera vez que vais a vaciar una calabaza, mi consejo es que compréis alguna de más: si se os rompe, os llevaréis un chasco.

 

  1. Cortadla por la parte superior, como si quisieseis formar una tapa y separarla del resto de la ‘cabeza’ (no hace falta que os diga que esta parte debe realizarla un adulto si tenéis niños demasiado pequeños). A continuación, vaciad la pulpa y las semillas al máximo.

 

  1. 3. Pintad los gestos de la cara. De nuevo, si es la primera vez, no seáis demasiado ambiciosos y esforzaros con conseguir una cara terrorífica con unos pocos trazos simples. Si ya tenéis cierta experiencia, entonces sí… ¡experimentad!

 

  1. Recortad la silueta que hayáis marcado con cúter, cuchillo y un poquito de paciencia.

 

  1. Por último, introducid una vela encendida en la calabaza, volved a colocar la tapa que retirasteis al comienzo, apagad las luces de la habitación… et voilà!

 

Si siguiente paso será el de haceros con un disfraz. Yo ya tengo el mío ideado: un little black dress, unos salones rojos, una capa y unos colmillos… ¿Lo adivináis?

 

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