Uno, dos, tres, ¡vacaciones!

Se ha hecho de rogar pero ya está aquí el verano y con él… ¡las vacaciones! De momento, los que ya están disfrutando de su merecida tregua veraniega son los niños porque a Carlos y a mí nos quedan todavía unas pocas semanas, un pequeño empujón antes de hacer las maletas. Pero en el ambiente ya se palpan esas vibraciones y es que la pregunta que más he escuchado esta semana probablemente es: ¿Dónde os vais este año? Y, ¿sabéis qué? Todavía estamos buscando la respuesta…

A nuestro destino vacacional solo le pedimos que nos dé la posibilidad de tener tiempo para estar juntos, relajarnos, explorar, descubrir, jugar y divertirnos. Hablo de ese lujo que es el tiempo, ¡pero nada de horarios! Después de todo un año de madrugones y horarios programados al milímetro, nos merecemos unas semanas en la que no haya que mirar el reloj más que lo estrictamente necesario, ¿no os parece?

Como siempre por estas fechas, el sol y la playa son de lo más tentadores. Pocas cosas son a la vez tan sencillas y entretenidas para los peques como la posibilidad de jugar con la arena y el agua. Cada vez hay más playas especialmente acondicionadas para dar la bienvenida a las familias, con oleaje ligero, zonas lúdicas, actividades infantiles y hasta bibliotecas. Para nosotros, es imprescindible que la zona ofrezca, además, otros incentivos: pueblos que visitar, parques naturales o acuáticos… Lanzarote, Menorca, Málaga y Santander están entre los próximos destinos que nos gustaría tachar en el mapa.

Pero la idea de cambiar el agua del mar por la de los ríos y pantanos también entra en nuestras cábalas. Ya sabéis que nos encanta la naturaleza así no descartamos la montaña para las vacaciones de este verano. Pirineos, Picos de Europa, Sierra Nevada… Todos ofrecen temperaturas agradables y un montón de actividades y excursiones (caminando, en bici, a caballo) que podemos compartir.

Hay una tercera opción que nos estamos planteando, sobre todo a raíz de las recomendaciones de otros amigos con hijos, y es la de embarcarnos en un crucero por el Mediterráneo. La posibilidad de conocer varias ciudades, navegar, y vivir durante unos días en un hotel gigantesco con infinitas opciones de diversión para mayores y pequeños sin tener que preocuparnos por nada más es bastante atractiva. ¿Lo habéis probado?

Y vosotros, ¿dónde os vais este año?

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