Consejos para llevar tacones y no morir de dolor en el intento

Seguramente muchas de vosotras hayáis sufrido las consecuencias de llevar tacones: Dolores que duran días, la espalda, torceduras de pie que nos ponen en un aprieto cuando vamos por la calle, o incluso peor… Catastróficas caídas. Este post va dedicado a nosotras, con y sin tacones, porque seguro que estos trucos de sabiduría popular nos ayudan a todas, ¿se os ocurre alguno más?

Sticks antifricción, un gran descubrimiento. Antes de salir de casa, siempre aplico un poco de este maravilloso stick en el área del talón y en los dedos para crear una especie de película protectora o ‘efecto media’ que evita las primeras rozaduras y es de lo más eficaz, ¿lo habéis probado?

Almohadillas, taloneras, pimkies… y tiritas. Siempre llevo un kit de primeros auxilios en el bolso porque seguro que lo que no me sirve para una cosa, me sirve para otra 😉 Cuando estrenas zapatos, nunca sabes lo que puede pasar, por ello soy fiel al dicho de ‘Mujer precavida, vale por dos’.

Tacón sí, pero sin pasarnos. Cuando estamos descalzos, el talón soporta el 57% del peso corporal, el resto lo soporta el metatarso. A medida que vamos aumentando la altura del tacón, el peso en el metatarso aumenta proporcionalmente hasta llegar, con zapatos de 10 cm de tacón, a soportar casi el 100% del peso del cuerpo. Imaginad las consecuencias que eso tiene para la espalda. Por ello, debemos intentar utilizar tacones de unos 2-3 cm de alto, para equilibrar nuestro cuerpo y peso. Y si utilizamos tacones altos, que todas lo hacemos alguna vez, tenemos que tratar de no estar de pie prolongadamente, ni hacer largas caminatas con ellos.

Elegir siempre el calzado adecuado. Probablemente, los zapatos que te han gustado son preciosos pero, ¿te has preguntado si son seguros? En mi caso, con los niños no me la puedo jugar y a la hora de elegir zapatos siempre miro tres cosas: Que sean mi número exacto, que el pie no me baile dentro del zapato y que se ajusten bien al tobillo. Si los elegidos no cumplen uno de estos tres puntos… Descartados.

Ablandar los zapatos nuevos. Sí, los zapatos nuevos los carga el diablo. Raro es que estrenar zapatos no traiga consigo algún problema, pero si trabajamos en ellos antes, podemos reducir este efecto. Para esto, siempre acudo a nuestro gran gurú Google para descubrir trucos nuevos: aplicarles frío, calor… Para mí, lo que mejor ha funcionado siempre es meter papel de periódico y dejar unos días.

 

Pero coincidiréis conmigo en que a pesar de todos los sufrimientos… Nunca son ni serán suficientes zapatos 😉

¿Qué tendrán los tacones que todas repetimos? 

 

 

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