Detalles que hacen de una casa un hogar

Tengo que reconocer que, según van pasando los años, cada vez soy más hogareña. ¡Quién me ha visto y quién me ve! A mí, que se me caían las paredes encima, y ahora me sorprendo contando los minutos para entrar por la puerta de casa después del trabajo. Cuando llega el fin de semana y el tiempo se presenta frío o lluvioso, disfruto secretamente ante la perspectiva de quedarnos todo el día en el salón en pijama y zapatillas. ¿Os pasa lo mismo?

Me gustan las casas cálidas y con alma, las que hablan de las personas que viven en ellas y están impregnadas de su personalidad. Me gustan los salones con marcos de fotos y estanterías repletas de libros y recuerdos, los cuadros y las plantas, las velas y las telas de colores. Lo que no me gusta en absoluto son las casas asépticas, esas que pueden parecer bonitas en las páginas de un catálogo, pero en las que podría vivir cualquiera. Me parecen frías y desangeladas.

¿Cómo se consigue que una casa cualquiera se convierta en un hogar único? Pues, como ocurre con casi todo, el secreto está en el cariño y la dedicación. En mi caso, raro es cuando no tengo en mente algún pequeño proyecto de decoración casero, disfruto fabricando objetos con mis propias manos (desde forrar el cabecero de la cama a tejer un nuevo cojín para el sofá) y, de vez en cuando, empiezo a mover muebles de aquí para allá y vuelta a empezar.

Y la mejor parte es que ahora cuento con dos pequeños ayudantes que me ayudan en el empeño. Ana y Pablo se han revelado como unos artistas de excepción (¿qué mejor cuadro para enmarcar que el dibujo de tus hijos?) y siempre están más que dispuestos a colaborar. La última idea loca que me ronda la cabeza es lanzarme a pintar una de las paredes de su dormitorio con ellos. Espero no tener que arrepentirme… ¡ya os contaré!

 

Follow Merkal’s board on Pinterest.

 

No hay Comentarios

Comentar