Dulces y reconfortantes

Aunque me encantaría vivir en un verano tropical permanente, la verdad es que, si me paro a pensar, algunas de las sensaciones que más agrado me producen están inseparablemente unidas al frío. Por ejemplo, me encanta dormir arropada, bajo un edredón mullido y pesado, pasear por la calle muy abrigada, con un abrigo gordo y una bufanda, mientras siento la brisa helada en la cara, o entrar en calor gracias a una comida caliente y casera.

Cuando hablo de comida caliente, no sólo me refiero a las sopas, las cremas y los guisos que reclaman su lugar en el menú semanal en esta época del año sino también a los postres. Aunque en España culturalmente asociamos la palabra postre con un alimento que sale de la nevera, lo cierto es que hay muchísimas alternativas para poner el broche de oro a cualquier banquete con con un bocado delicioso y reconfortante. Éstas son algunas:

  • El arroz con leche. A algunas personas le sorprende pero lo cierto es que en casa de mis padres siempre ha sido un postre de invierno que se tomaba calentito y así lo seguimos tomando en la mía. Las natillas son otro dulce de toda la vida que también permite su presentación en caliente.
  • Bizcocho de plátano. Aquí me rebelo contra la afirmación que mantenía mi abuela de que los bizcochos calientes sientan mal al estómago: como más rico está el bizcocho de plátano, mi preferido y sencillísimo de preparar en casa, es tostado a la plancha con un poquito de mantequilla. ¡Y sienta de maravilla!
  • Compota de manzana con canela. Una opción sana y riquísima que además es una de las meriendas que más repetimos.
  • Fondue de chocolate con fruta variada. Es el postre que reservamos para las ocasiones especiales y, sin duda, el más divertido.
  • Los suflés: de cerezas, de caramelo, de limón… las posibilidades son infinitas y llegan a la mesa directamente desde el horno.
  • Y del horno a la mesa también llega mi perdición particular: el coulant, ese pastel con bizcocho por fuera y chocolate derretido en su interior, acompañado con helado de vainilla al que no me puedo resistir.

Y vosotros, os gusta rematar una comida de invierno con un postre caliente? ¡Espero ideas!

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