Zapatos para niños y niñas: ¿sabes cuál es su talla?

Creo que nunca dejaré de asombrarme por la velocidad a la que crecen y cambian los niños. ¡Es increíble! Una de las cosas en las que más se evidencia es en lo rápido que se les queda pequeña la ropa, tanto es así que a veces tendemos a comprarles prendas una talla más grande de la que necesitan o a alargar su uso un poquito más de lo que convendría, ¿verdad?

Pero si hablamos de calzado, entonces es importantísimo asegurarnos de que la talla sea la correcta. ¿Por qué? Los zapatos para niños y niñas deben permitir que el pie crezca y se desarrolle con normalidad, además de respetar su fisiología y biomecánica. Llevar un calzado grande, pequeño o que no sea adecuado puede repercutir en trastornos de movilidad futuros que podemos evitar fácilmente.

Dependiendo de la edad del niño, el pie puede aumentar hasta una talla cada tres meses por lo que lo recomendable es medir su longitud unas cuatro veces al año. Podéis aprovechar la visita a la zapatería para que os midan el pie allí mismo o también hacerlo vosotros en casa: colocad el pie contra la pared sobre una hoja de papel y aseguraos de que la planta queda totalmente plana. Entonces, haced una marca donde finaliza el dedo más largo y medid la distancia desde la marca hasta el extremo del papel. Ahora que ya sabéis la longitud de vuestro pie, sólo tenéis que encontrar vuestra talla correspondiente en una guía de tallas (por ejemplo, aquí tenéis la guía de tallas de Merkal).

Tened en cuenta que a la longitud del pie hay que sumar los leotardos o los calcetines y que, en verano, los pies se dilatan con el calor. Usad el viejo truco de meter un dedo entre el talón y el zapato para aseguraros de que sobra aproximadamente un centímetro de espacio, ni más ni menos.

¿Dudáis entre dos tallas? Elegid siempre la más grande, y tampoco descuidéis el ancho del zapato ni su composición: debe ser flexible, ligero y asegurar una buena sujeción.

¿Sabéis hasta que edad crecen los pies? Pues bien, los huesos alcanzarán su tamaño final entre los 14 y los 16 años y a partir de 21 aproximadamente se entiende que calzaremos nuestra talla definitiva. Pero en realidad, el pie nunca deja de crecer del todo, por lo que no es extraño que debamos aumentar un número más durante la edad adulta.

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