Fruta para beber

Recuerdo cuando era una niña y mi madre batallaba continuamente conmigo para intentar que comiese fruta después de las comidas, ¡y no había manera! Como os podéis imaginar, mi aversión por las fruta desapareció hace muchos años y, por fortuna, mis hijos comen casi de todo. En la cocina tenemos un calendario con todas las variedades que se recogen en cada estación y son las que intentamos consumir, así nos aseguramos que el producto es local y, por tanto, más fresco y más sano.

¿No os parece increíble como la naturaleza nos da lo que más necesitamos en cada momento? En primavera y verano están en su punto las frutas más jugosas y refrescantes: sandías, melocotones, albaricoques, melones o ciruelas nos aportan las dosis extra de vitaminas, minerales y antioxidantes que necesitamos. ¿Y qué hay más refrescante que un zumo fresquito o un smoothie cuando el calor aprieta?

Son un pequeño lujo cotidiano, están listos en un momento y casi cualquier mezcla con la fruta que tengas a mano suele funcionar. Por eso, la licuadora, la batidora y la imaginación son mis mejores aliados durante estos meses. Os dejo algunas de las combinaciones que más nos gustan a nosotros ¡y espero vuestras recomendaciones!:

– Smoothie de aguacate, con plátano, miel y un poco de leche de almendra. Mi preferido para empezar el día.

– Zumo de melón, pera y manzana. Sencillo y resultón.

– Zumo de sandía, con piña y albahaca (o menta). Lo suelo preparar en grandes cantidades y lo dejo en la nevera para irlo bebiendo a lo largo del día, incluso para acompañar a las comidas.

– Smoothie de mango, manzana y albaricoque, con yogur, un chorrito de leche y una cucharadita de avena. Una merienda completa.

– Papaya, zumo de lima, agua de coco y hielo. ¿Quién dijo calor?

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